Sangre que no es sucia: los cuidados menstruales como trinchera

Por Nohelia Urbina


En este espacio me gustaría hablar un poco de lo que duele, sangra y suele callarse. La menstruación ha sido tomada por dos discursos opuestos pero igualmente tramposos: el higienista (algo sucio que hay que ocultar) y el esencialista (la sangre que te conecta con tu «esencia femenina»). Ambos olvidan algo fundamental: no todas las personas que menstrúan son mujeres, no todas las mujeres menstrúan, y el simple hecho de poder gestionar la regla con dignidad es un privilegio de clase, racialidad, territorio y capacidad.

Desde una postura feminista, los cuidados menstruales no son un asunto privado ni íntimo como nos han querido vender desde un pensamiento privilegiado. Los cuidados son una trinchera, porque cuidar a una persona menstruante puede ser un acto de resistencia o puede ser una reproducción de violencias. En este blog hablaremos un poco del por qué.

Un tema de clase

Primero, una persona en situación de calle no tiene agua caliente, ni privacidad, ni dónde cambiar una toalla, ni acceso a toallas sanitarias de manera constante. Una trabajadora de call center tiene pausas cronometradas y a veces ni siquiera baños con cerradura cerca. Una adolescente en un hogar pobre puede faltar a la escuela una semana al mes por vergüenza y falta de insumos para gestionar su menstruación.

Cuidar desde una mirada de clase no es regalar charlas motivacionales sobre empoderamiento menstrual. Es exigir insumos gratuitos en todos los baños públicos,
licencias menstruales pagas y una reforma laboral que entienda que los cólicos no
son flojera. También es dejar de asumir que «todas» pueden comprarse una copa de silicona de 30 dólares o que es la solución milagrosa para todos los cuerpos y neurodivergencias.

Racialidad

El colonialismo catolico convirtió la sangre menstrual en «impureza» en muchos territorios indígenas y el racismo médico actual hace que el dolor menstrual de mujeres racializadas sea sistemáticamente menos creído. La endometriosis, por ejemplo, se infradiagnostica en cuerpos negros y latinos, mientras que se sobrerreceta la histerectomía sin consentimiento pleno.

Cuidar en América es descolonizar la mirada: aprender de saberes ancestrales sin apropiarnos, creer el dolor de quien sangra sin pedirle certificados médicos, y denunciar la violencia ginecológica normalizada.

Capacitismo

Diseñar productos menstruales para cuerpos diversos no debería ser un lujo, es justicia social. Una persona con artritis no puede abrir un tampón con aplicador, alguien con autismo puede tener crisis sensoriales con la textura de una toalla desechable, una persona menstruante con depresión severa puede no tener energía ni memoria para cambiar su toalla/copa cada 5 horas.

Género y corporalidades trans

Los hombres trans, personas no binarias y género fluido que menstrúan existen. Suelen vivir este proceso con disforia, además de dolor físico. Pedir una toalla en un baño de hombres, hablar con médicos que les hacen misgender, tener que elegir entre hormonizarse o detener el sangrado menstrual son batallas cotidianas.

Cuidar desde el feminismo queer es nombrar «personas que menstrúan» y entender que no borra a mujeres cis en el proceso, es crear espacios seguros para pedir un producto sin tener que explicar tu identidad. Es acompañar la disforia menstrual con ternura, no con patologización.

Territorio y crisis ecológica

En comunidades rurales o empobrecidas, las toallas desechables contaminan ríos y suelos. Pero las alternativas «verdes» no siempre son viables: una copa menstrual necesita agua potable para lavarse y manos (hablando de capacidades físicas) que puedan esterilizarla. En contextos de sequía o desplazamiento forzado, eso no
existe.

Además, las personas que migran o viven en campamentos de refugiadas menstrúan sin acceso a nada. El cuidado en estos casos es vincular justicia menstrual con justicia climática y antirracista. No imponer soluciones mágicas desde el norte global, sino escuchar y financiar respuestas comunitarias.

    Reflexiones finales

    Cuidar la menstruación con mirada interseccional es aceptar que no hay una sola manera de sangrar, ni una sola manera de cuidar. Hay sangres que duelen más porque el sistema las desprecia: sangres negras, trans, pobres, con discapacidad, sangres en territorios arrasados por el extractivismo o la guerra.

    Sin embargo, todos los días hay personas tejiendo redes: brigadas menstruales en
    cárceles, grupos de acompañamiento para endometriosis, hombres trans compartiendo tips para no odiar su cuerpo una semana al mes, abuelas indígenas que aún saben qué planta calma el cólico.

    La postura política feminista queer nos invita a dejar de pensar en la regla como un problema individual a resolver con productos de farmacia, y empezar a verla como
    un lugar de encuentro, porque cuando cuidamos una menstruación con dignidad, sin
    vergüenza, sin culpa y en comunidad, estamos diciendo algo muy simple y muy
    revolucionario:

    No quiero un mundo donde sangremos en silencio. Quiero un mundo donde podamos parar, pedir ayuda, y saber que alguien va a apoyarme y quedarse a escuchar. Ese mundo se empieza a tejer con ternura y rebeldía.

    BIBLIOGRAFÍA

    • Saggioro, Z. C. (2026). O sentido do sangue: considerações menstruais que vazam da norma. Revista de Antropologia da UFSCar
    • Falu, N. (2023). Unseen Flesh: Gynecology and Black Queer Worth-Making in Brazil. Duke University Press.
    • Paulino, G. M. F. (2024). A vida precária a partir da precariedade menstrual: uma análise acerca da identidade social de pessoas negras que menstruam na
    • microrregião de Guarabira/PB. (Disertación de Maestría, UFPB). Taylor, H. (2023). Unruly Periods: Reproductive Futurities and the Rhetorics of Menstruation. (Tesis Doctoral, Clemson University).
    • Motta, E. A. (2024-2026). Menstruapps: non-binary and transmasculine people and communication strategies about menstruation. (Investigación en curso, FAPESP/UNESP).
    • Adomaitis, J. C. O. Saúde menstrual entre adolescentes escolares: construção de ações na perspectiva do empoderamento comunitário. (FAPESP/UFSCar).
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    • Judith Butler – Cuerpos que importan (sobre la materialidad del género)
    • bell hooks – El feminismo es para todo el mundo (sobre el amor como práctica política)

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