Resistir desde la ternura

Por: Eili Cordova 

La ternura como ese fuego que nos moviliza y nos da razones para ser espacios seguros para otras personas

Reivindicar la ternura, resistir desde la ternura, hablar, hablarse y hablarnos desde la ternura. La ternura es una forma de amor que no nos enseñan, que no es citada en los libros, que no es mencionada en los discursos, que no solemos prestarle atención hasta que entiendes lo que significa y comprendes que los espacios colectivos e individuales deberían ser más tiernos, más sensibles y más conectados con la modestia, la bondad y la humanidad. 

La ternura no debe verse como algo chiquito. Debe ser mirada como ese sentimiento que nos permite reconocernos, reconocer nuestras luchas y no dejarlas morir. Es comprenderla desde la doloridad: Como esa virtud que nos permite no ser indiferentes ante el dolor de otras personas. 

Cuando la escritora Olga Tokarczuk ganó el Premio Nobel de Literatura en el 2019, en su discurso habló sobre la ternura como la forma más modesta de amor. Recordó una escena con su madre en la que le afirma que la extrañaba desde que estaba en su vientre. Ese recuerdo lo describió como una forma tierna de pensar en ella, aunque aún no la tuviera entre sus brazos. 

En ese discurso, expresa que:  “La ternura es espontánea y desinteresada; va mucho más allá del sentimiento de empatía. Es, en cambio, el compartir consciente, aunque quizás un poco melancólico, del destino común”. 

Cuando Tokarczuk habla del “destino común”, puede referirse también a esa facultad de abrazarnos entre todas. A esa capacidad de construir un amor que nos sirva de bastión para luchar en contra de todo lo que nos oprime: en contra del patriarcado, el machismo, la violencia estructural, la discriminación. Esa ternura de no dejarnos solas mientras seguimos compartiendo un dolor común. 

¿Y si hablamos más de la ternura? 

Melanie define la ternura “como una reivindicación feminista donde la suavidad de las palabras y la escucha activa sostienen a mujeres y disidencias”. Dentro de nuestra colectiva, ella no solo tiene tatuada la palabra “ternura”; también nos sostiene desde su propio concepto. 

Y es poderoso comprender que es significativo reivindicar la ternura, resistir y compartirla. Para Sebastián, en cambio, la ternura es “crear espacios donde la sensibilidad y la empatía sean parte del ser y no un sinónimo de debilidad. Los abrazos no son precisamente físicos, sino un símbolo de seguridad y bienestar”. 

Es eso, sentir la ternura como un sentimiento que va más allá de lo físico. Es estar presente, ser un refugio seguro para otras personas. 

Prissila dice que para ella el ser “tierno” es el aprecio y cariño que se expresa en acciones y no en palabras; es ese acompañamiento real donde el bienestar de esa otra persona tiene importancia. No es solo hablar bonito, es cómo reaccionas para estar bien con los demás y los que te rodean. 

Cuando hablamos de ternura, es necesario recordar que no tiene que ver con las palabras “bonitas”; es estar cerca de los demás, de las personas que te importan cuando sienten que el mundo les sobrepasa. 

¿Y qué podemos hacer para poner más en práctica la ternura? Y, por supuesto, no hay un manual, pero hay algunas cosas que podemos hacer, desde nuestros espacios, para que esta lucha, esta resistencia, sea más tierna, más suave y más cercana. 

  • Reconocer al otro: Vivimos tan rápido, tan sumergidos en la inmediatez, que nos olvidamos de que, a veces, es importante mirarnos porque somos esencia, somos sentimientos y somos humanos. 
  • Abrazar nuestras dudas: Es entender que somos dudas, que somos atemporales y que siempre podemos dar un paso atrás: cambiar de opinión, dejar lugares, personas y que nuestros pensamientos pueden mutar. Que cada quien está haciendo todos los días lo que puede con las herramientas que tiene. 
  • Entender nuestras diferencias: Venimos de vivencias distintas, de galaxias distintas y está bien no compartir la misma matriz de pensamientos, está bien no compartir la misma opinión, pero ¿qué estamos haciendo para comprenderlo? Antes de ofuscarse, herir y responder desde la rabia, preguntémonos: ¿qué me está movilizando? No nos dejemos nublar por nuestras ideologías. 
  • Comunicar para despejarnos: La comunicación es poderosa en todo tipo de relación. Saber comunicar mis necesidades, mis límites y hasta dónde soy capaz de llegar. Nunca dar por sentado lo que sentimos. 
  • Amar desde la bondad: Soltar las expectativas que tenemos sobre otras personas, entender que no somos el centro y que los matices existen. Abrazar la modestia y las formas sencillas de demostrar afecto.

Y para terminar, permítete abrazar a todos los amores de tu vida. Permítete contradecirte, porque somos contradicciones; permítete ser calma y caos al mismo tiempo y permítete descansar en un mundo que no da tregua. De esto también se trata la ternura. 

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